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domingo, 21 de mayo de 2017

PUES CLARO QUE HAY DINERO!!!!



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Siento una enorme indignación cuando leo que el Gobierno va a vetar 4.000 enmiendas de los Presupuestos Generales del Estado por suponer un incremento del gasto y ante la necesidad de cumplir el objetivo de déficit pactado con la Comisión Europea, y entre las que podrían figurar las propuestas para aumentar el sueldo de los funcionarios más allá del 1% planteado por el Ejecutivo, sin olvidar que se niega a la revalorización de las pensiones de acuerdo con la previsión de inflación, bajo la excusa de un déficit de la Seguridad Social con el que podría acabar inmediatamente con las propuestas de UGT, o al incremento de las prestaciones por desempleo y protección social.
El PIB lleva tres años creciendo, y también lo hará en 2017, entre un 2,5% y un 3%. Y la inflación ha subido un 2,7% de media en los primeros cuatro meses del año. Las paupérrimas subidas del 0,25% de las pensiones y del 1% del salario de los funcionarios que pretende el Ejecutivo suponen condenarles a perder dinero mes tras mes.
Lo mismo ocurre con los trabajadores del sector privado y esa misma indignación me invade cuando veo que estamos a punto de terminar el mes de mayo y aún no hemos alcanzado un acuerdo salarial con las patronales CEOE y CEPYME.
Las empresas ya han recuperado su nivel de beneficios anterior a la crisis. Sin embargo, los salarios continúan bastante por debajo. Las empresas anuncian aumentos de sus beneficios, reparto de dividendos e incrementos de los salarios de sus directivos. Mientras, las patronales son incapaces de llevar a la mesa de negociación sus propuestas. Mesa de negociación que lleva sin reunirse desde el 16 de noviembre, mientras los responsables de CEOE y CEPYME nos lanzan supuestas propuestas a través de los medios de comunicación en lugar de hablarlas donde hay que hacerlo.
La intensa devaluación salarial sufrida ha provocado un cuantioso trasvase de recursos de los asalariados a las empresas. De 2008 a 2016, las rentas de los asalariados han caído en 33.679 millones de euros (un 6,1%), mientras que los excedentes empresariales han aumentado en 7.850 millones de euros (1,7%). Esto se ha traducido en un reparto de la renta muy desequilibrado, en el que las trabajadoras y los trabajadores han perdido 2,9 puntos de PIB, pasando del 54,6% al 52,7%. Incluso en 2016, en plena fase expansiva, la participación de los asalariados y asalariadas ha vuelto a reducirse.
De 2009 a 2016 los salarios han perdido 5,4 puntos de poder adquisitivo de media. Y sobre todo, han perdido más quienes desempeñan los trabajos peor remunerados.
Por eso es necesario cambiar este estado de cosas. La clase trabajadora tiene que beneficiarse también de la nueva fase de expansión de la economía, recuperar la capacidad de compra y los derechos perdidos y mejorar su calidad de vida de manera progresiva con subidas salariales coherentes con la nueva fase de crecimiento económico. En este sentido, la voluntad inequívoca de UGT es, en el diálogo social con las organizaciones empresariales, alcanzar un nuevo Acuerdo Interconfederal de Negociación Colectiva, que incluya aumentos salariales en la línea mencionada.
Los trabajadores y las trabajadoras lo necesitan urgentemente, las empresas ya pueden permitírselo y el conjunto de la economía también precisa del impulso adicional que le otorgaría una mayor capacidad de consumo de las familias. Entendemos que este acuerdo sería positivo y beneficioso para toda la sociedad.
Ahora bien, UGT no va a firmar cualquier acuerdo. En fase expansiva, como la actual, solo cabe la posibilidad de que los salarios ganen poder adquisitivo. Lo mismo ocurre con las pensiones y los salarios de los empleados públicos.
Por tanto, si no es así, tanto el Gobierno como la patronal que se extrañen de que se recrudezca la conflictividad social. Por eso los trabajadores y jubilados están realizando movilizaciones desde diciembre y por eso los pensionistas van a tomar a salir a la calle a protestar por esa subida injusta de sus pensiones en marchas hacia Madrid que confluirán en una gran manifestación.
Es necesario que las rentas del trabajo y las pensiones (que no dejan de ser salario diferido) recuperen poder adquisitivo. No hay excusas verdaderas para que puedan hacerlo. Porque sí hay dinero, pero hay que repartirlo entre los que más lo necesitan y hay que tener voluntad para hacerlo.
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