jueves, 19 de enero de 2017

Escrito de la compañera Carmen Caballero


Buenas tardes, soy Carmen Caballero, la persona que habitualmente se encarga de esta página. Muchos/as seguro que me conoceis.
Ayer, a las ocho y media de la mañana, se presentó en mi casa una pareja de la Guardía Civil y me dijo que estaba detenida por delito contra la hacienda pública y fraude de subvenciones en relación con la investigación que vienen desarrollando sobre los cursos de formación. Paralelamente estaban deteniendo a otros cinco compañeros y compañeras del mismo modo, entre ellos al ex secretario general. La investigación lleva abierta varios años, que se sepa al menos desde finales de 2014. En todo este tiempo nunca a ninguno de los seis detenidos se nos ha requerido para ningún tipo de declaración. En ese tiempo tampoco nadie pidió documentación al sindicato, ni ordenó registro alguno. Pero ayer alguien eligió el día para una operación coordinada. Mientras nos detenían, llevaban a cabo el registro de la sede de la UGT en Oviedo, en la que no hay nada que ocultar pero, dicho sea de paso, si lo hubiera lo más probable es que hubiera desaparecido desde esas fechas de 2014 ¿o no? 
El despliegue fue impresionante.
Los agentes me condujeron a las dependencias de la Guardia Civil donde, tras un cacheo y algunos trámites administrativos, me metieron en un calabozo. En ese momento me crucé con Manolo Cancio, detenido también. Pero no fue hasta esta misma mañana cuando, al por fin poder vernos, supimos quienes estábamos en las mismas circunstancias: Justo, Dani, Manolo, Silvia, Alberto y yo. En el momento en que te encierran en un calabozo entiendes con plenitud lo que es la libertad y por qué hay que luchar por ella cada día. Por la libertad y por la verdadera democracia. En el calabozo no hay nada, con la excepción de un colchón de plástico negro y una manta anaranjada. El sucio suelo de terrazo negro, unas paredes de gotelé blanco acrílico y una puerta con ventanuco al pasillo. Un par de insectos de buen tamaño muertos, un foco que alumbra sea día o noche y una cámara que te graba cada movimiento. No hay ni una silla, ni una mesa. No puedes tener ni un libro, ni una revista, ni un boli, ni un folio. Nada. Así, cada uno en su calabozo, pasamos mis compañeros y yo, que somos personas trabajadoras, decentes, honestas y normales, estas últimas 24 horas.
Por la tarde vino nuestro abogado y decidimos acogernos al derecho a no declarar hasta conocer mejor las acusaciones. Nos dijeron que dada la hora seguro que pasaríamos la noche, una amarga y dura noche, en el calabozo. Por la mañana nos llevaron al juzgado, cansados, desanimados, desmoralizados, sin comprender qué es lo que estaba pasando. Y no ya a nosotros, sino a este país, para que tengan lugar cosas como ésta.
Siguiendo la línea de nuestro abogado tampoco declaramos en el juzgado y finalmente hemos sido puestos todos en "situación de libertad sin que haya lugar a la adopción de medida cautelar alguna". Los motivos jurídicos: "UNICO.- Habiendo desaparecido los motivos que originaron la detención..."
Estoy en casa escribiendo esto y atendiendo la cantidad de mensajes de ánimo que nos están llegando. Fue emocionante el recibimiento que tuvimos esta mañana, cuando salimos de los juzgados, en la sede de la UGT. Desde luego que no olvidaré este día.

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